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01/03/2014

Nos vamos de vinos: DeÓ Vinos y Tapas

No cabe duda de que hoy en día si no estás en internet, es que no existes. Si, están esos locales de toda la vida que no necesitan para nada ser conocidos por internet, aunque alguno tiene wi-fi gratis en el local o un montón de referencias en portales como TripAdvisor, que permiten que te pongan a caer de un burro o que te encumbren al Olimpo con unas cuantas críticas.

La crisis se ha llevado por delante muchos de los sitios a los que solíamos ir, si bien es cierto que más de uno creyó que bajando un poquito la calidad de los platos e incluso del servicio, el cliente no lo notaría, pero eso se nota y las consecuencias son las que son. Alguno más va por la misma senda, jugando a la lotería, lo que pasa que el premio lejos de ser dinero, suele ser más bien todo lo contrario.


Hará cuestión de un par de semanas, andábamos por casa sin muchas ganas de meternos en la cocina, estamos haciendo unas cuantas “mejoras”, moviendo muebles, pintando, dando un buen repaso a los suelos;  y en contra de lo que en mí es normal, meterme en la cocina y preparar algo, por muy básico que fuese, me resultaba pesado.
Tres opciones: preparar algo de comer, salir por el barrio o coger el coche e ir a alguna parte.
Me salieron ricos los macarrones con chorizo.

Al final nos entretuvimos demasiado decidiendo qué hacer, tanto que se nos hizo tarde para salir para Sevilla. La idea de salir por el barrio nos la quitó Uly con sus juegos. Cocer macarrones y barrer era compatible. Eso si, por la noche tocaba salir.

El problema es ¿dónde? Teníamos ganas de descubrir algo nuevo. En esta ocasión tiramos de Google y Facebook y ambos sitios nos llevaron a DeÓ Vinos y Tapas.

Se me ocurrió la genial idea de llamar para saber los horarios, y de paso reservar una mesa, lo cual os recomiendo porque el local se llena en pocos minutos. Tenéis la opción de cenar sentados a la barra, eso si, si queda espacio y tenéis paciencia. Una vez que la gente se sienta en los taburetes, tarda en dejarlos libres.

DeÓ respira juventud y dinamismo, tanto en sus platos como en el servicio. Nos sentamos y comenzamos la difícil tarea de elegir lo que queríamos cenar. Poseen una carta corta pero muy completa, moderna pero sin pasarse. Creo recordar que tomamos, entre otras cosas, paté de gallina y el rissoto del día, un delicioso rissoto de hongos que estaba en su punto exacto. 

En cuanto a bebidas, buena selección de vinos por copas y botellas (y a buen precio). Verdejos de mi tierra y Albariños; Rioja, Ribera, Toro… Me sorprendió la cantidad de botellas que iban y venían de la barra a las mesas, me tomé tres vinos y me quedé con ganas de probar un cuarto que recorría la barra, una botella magnum que no hacía más que menguar.


De DeÓ, aparte de la buena cocina y de su mejor bodega, me gustaría destacar además su extraordinario servicio. Desde que llegamos nos atendieron soberbiamente todos y cada uno de los camareros que nos atendieron. Y digo todos porque no escuchamos la manida frase que dice “un momento que enseguida le atiende mi compañero”. NOS ATENDIERON, así, en mayúsculas. ¿Quiere usted otro vino?, ¿quieren algo más?, enseguida les sale el segundo… Nos sorprendió como camareros y camareras jóvenes estuvieran tan coordinados como para no molestarse los unos a los otros y atender todos todas las mesas a la vez.

Creo que esa noche, solo esa noche ha servido para poner a DeÓ Vinos y Tapas entre nuestros restaurantes habituales, de esos que merecen la pena coger el coche y dejar que el vino y la comida fluyan. No solo volveremos, si no que lo haremos acompañados.



Si queréis ir:

DeÓ Vinos y Tapas.
Calle  Virgen del Valle 10, Sevilla.
Teléfono: 955 193 809
deo@deovinosytapas.com

Abren de Martes a Sábado en horario de comidas y cenas.


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10/09/2013

Nos vamos de ¿cervezas?: Lupulópolis

Al igual que a muchos sevillanos les cambia (a mal) su humor si no aparece el Sol de cuando en cuando en invierno, a mí me pasa lo mismo en verano si no llueve. Llevo fatal los veranos en estas latitudes y se supone que tras casi 10 años debería de estar acostumbrado, pero no, no me acostumbro, ni siquiera cuando me pongo debajo de esos toldos que te riegan cuando pasas por debajo de ellos, no es lo mismo. Hace unos días el hombre del tiempo me prometió lluvias, rayos y truenos. Se equivocó. Cuatro gotas y un trueno allá en lontananza. Ya no puedo más, como diría Camilo…

Estos calores hacen imposible poder beber un vino tranquilamente, sin prisas, aunque si estoy muy desesperado, siempre puedo meterme en el interior de un restaurante con el aire acondicionado a tope, con el consiguiente riesgo de pillar un resfriado a mediados de Agosto.

Verano para mí significa cambio de hábitos. Cuando salimos fuera de casa por el motivo que sea, siempre terminamos  en la terraza de un bar pidiendo dos cervezas del tirón. La primera cae como el agua, por muy fría que esté. Muchas veces cuando el camarero vuelve con unas aceitunas o unos altramuces, yo ya estoy clamando por la segunda y Paula en más de una ocasión ha pensado si seguirme los pasos de cerca.

Hace ya un tiempo que publiqué una entrada acerca de mis gustos “cerveceros”. No ha pasado mucho tiempo y mis gustos no han cambiado demasiado, pero si es verdad que desde hace unos meses me he vuelto un poco loco con un nuevo tipo de cervezas.

En contra de lo que pueda parecer, no son cervezas alemanas, ni belgas, ni francesas, no. Son cervezas de aquí, de al lado de casa, de Cadiz, de Córdoba, de Toledo, de Toro (Zamora), de Valencia, cervezas artesanales, cervezas de garaje como se las conoce en los Estados Unidos, donde hay una extendida cultura de hacer cerveza para consumo propio o como pequeños negocios que suministran cervezas al pueblo y los alrededores, quien sabe si dentro de unos meses me pongo a investigar cómo hacer cervezas en casa, es más “fácil” que hacer vino y necesito menos espacio…


Mientras tanto, tendré que conformarme con beber las cervezas de la “competencia”. Hace poco que abrieron en Sevilla una tienda donde poder tomarte una cerveza con tranquilidad, paladeándola en un buen ambiente. El sitio se llama Lupulópolis y está cerca de las Setas de la Encarnación

Fotografía propiedad de Lupulópolis.

Llegar a Lupulópolis y encontrar un sitio vacío donde poder sentarte es bastante complicado. Vayas cuando vayas, el sitio está lleno de gente de todas las edades que conversan tranquilamente alrededor de sus bebidas. Y quiero remarcar lo de la tranquila conversación porque en este santo país si más de dos personas están tomando cervezas, ya sea dentro de un local o en los veladores, el griterío y el jaleo están servidos. No, aquí se viene a mantener buenas conversaciones, unas buenas tertulias (de las que mucho tienen que aprender las televisiones nacionales) hablando de lo humano  y de lo divino.

Santiago, uno de los propietarios del local, te asesora a la hora de tomar una de sus cervezas, pero te aconseja con pasión, conoce perfectamente cómo es cada cerveza, te da una idea exacta con lo que te vas a encontrar en el primer sorbo. Se nota que le gusta su trabajo y que disfruta atendiendo a sus clientes, al igual que Aurora, la otra propietaria, inquieta dentro del local con su tableta entre las manos, reflejando foto a foto el ambiente que se respira dentro de esta cervecería, atenta también a cualquier pregunta de los allí presentes.

Creo que no exagero al decir que las cervezas que te sirven (y que además te puedes llevar a casa), en poco o en nada tienen que envidiar a buenas cervezas de abadía belgas. Me he quedado muy sorprendido de la calidad de alguna de las cervezas que he llegado a probar,  al punto que es muy difícil poder decidirme por una o dos, ciertamente algunas destacan sobre otras, personalmente me gusta mucho la “Domus Sevilla”. También “Sr. Bu”, de la que tengo que hacerme con unas cuantas botellas, pues dentro de poco van a dejar de hacerla por un tiempo; y por citar una cerveza algo más compleja, sin duda me quedo con la "Mammooth Hécate" (siete maltas tiene la moza...)

Lupulópolis es un oasis en medio de una jungla. Cierto que puedes salir de casa, ir al bar más cercano y disfrutar de una cerveza fresquita, pero cuando te canses del mismo sabor de la cerveza de siempre o cuando quieras probar algo distinto, acércate al centro y date una vuelta por las Setas...

Si queréis ir:

Lupulópolis.
Calle José Gestoso 12, Sevilla.

Abre de Lunes a Sábado de 11:00 - 14:30 y de  19:00 - 23:30.




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28/08/2013

Nos vamos de vinos: Apló Bistro

 Vale, de acuerdo, reconozco que ir hasta este lugar a tomarse unos vinos nos queda a todos un poco a trasmano. Vale que la idea de tener que coger primero un avión y luego llegar en coche hasta el local nos hace un poco bastante difícil el poder regresar al hogar a buena hora para ir a trabajar al día siguiente, quizás y solo quizás, os puede hacer pensar que estoy mal de la azotea. Pero ¿acaso no lo pensabais ya?
Como os dije en las anteriores entradas, no pudimos visitar muchas bodegas en Grecia, es lo que tiene Agosto, pero confiaba en poder probar algún que otro vino más en algún que otro restaurante o taberna del lugar. No nos fue demasiado bien.
Encontramos alguna que nos ofrecía vino de la casa, muy normalitos, y en Kalamata pudimos probar un par de vinos decentes, sin más.


No obstante, encontramos un sitio donde poder tomarnos unos vinos bien a gusto:



Courtesy of Aplo Bistro.

Απλό (apló en griego) quiere decir “simple” y esa es la idea del local: simplicidad.  Situado al lado del mar, Apló parece el salón de una casa, o al menos transmite esa sensación: paredes de piedra, estanterías con juegos de mesa y libros (sobre todo de viajes), mesas  y sillones donde poder pasar el rato con amigos tomando un café, charlando de lo humano y de lo divino, tomando un café frappé o disfrutando de una copa de vino. Fuera, en la calle a modo de terraza/velador, tienen unas cuantas mesas pegadas a la orilla del mar, donde es fácil caer en la  tentación de pegarse un último baño antes de comer o de cenar.


Courtesy of Aplo Bistro



Hablando de comida y bebida, vamos a lo que vamos. Apló funciona desde el desayuno hasta la penúltima copa, pero a nosotros lo que nos interesa es sobre todo lo que hay para comer y beber. Llegamos a última hora de la tarde, habíamos estado en una de las playas más bonitas que hayamos visto, sed había, algo de hambre también. Nos sentamos y enseguida nos atendieron, comenzamos pidiendo unas cervezas con la idea de picotear algo. Nuestra primera sorpresa fue comprobar que aparte de las cervezas normales,  tenían una carta de cervezas artesanas muy interesantes, de una microcervecería llamada Septem (siete en latín), ya que tienen siete cervezas, una para cada día de la semana. Creo recordar que yo me tomé la que correspondía al jueves, una cerveza roja extraordinaria, mientras que Paula se tomó una cerveza dorada  con miel, muy buena también.  
De pensar pedir algo para picotear, pasamos a pedir algo de cenar, y eso fue nuestra perdición.  La mayoría de los restaurantes de la costa plantean al turista un menú a base de los platos típicos de la cocina griega: mousakas pasticcios, dolomades, tsalsiki. Apló no huye de ello, pero ¿para qué ser un más en el pueblo, cuando se puede ser diferente?, ¿para qué poner algo de comer que ya hay en los otros bares, restaurantes y tabernas? Cierto que hay souvlaki, pero no a la forma tradicional. Marinan carne de cordero, lo hacen a la brasa, a su punto, y ponen  unas lonchas finas de melón. Nosotros repetimos el plato.
 Cierto que hay hamburguesas, pero son diferentes, las llaman (H)angry Burgers, un buen trozo de carne de ternera con salsa barbacoa y patatas asadas. Cuesta terminarla, tiene un buen tamaño.

En cuanto a vino, trabajan con un par de bodegas, una local de vinos bastante agradables, y una bodega de la zona de Corinto. Nos dejamos aconsejar y probamos un blanco (el nombre se las trae…) 2012 Unfiltered - Domaine Papargyriou, un vino blanco muy agradable, muy frutal, maridaba a la perfección con el souvlaki y el melón, mientras que la cerveza roja lo hacía con la hamburguesa.


Qué lástima que esté a 2.400 km de casa, sería uno de nuestros sitios habituales, pero si tenéis oportunidad de ir:

Aplo Bistro

Gialova
Carretera de Kiparissias a Pilos.
Grecia.




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24/06/2013

Nos vamos de vinos: Lumbreras Tapas.

Esto de las redes sociales tiene una cosa buena: te haces amigo de gente que conoces de referencias del amigo de tu primo el de Cuenca (y eso que yo no tengo primo en Cuenca).  Ya me ha pasado que conozco al dueño de una espectacular tienda de tartas, a través de una persona que a su vez conozco por haberla pedido permiso para poder utilizar una foto para ilustrar una entrada del blog. De una forma similar conocí el Lumbreras Tapas, si bien tengo un poco difuso quienes fueron los que me llevaron tras la pista de este restaurante, vamos, que el boca a boca pasa también por las teclas de un ordenador.

Hemos visitado al menos tres veces el restaurante, las tres hemos vuelto muy contentos de lo comido, de lo bebido y de la forma en como nos han tratado.
Un poco escondido entre Torneo y la Alameda, Lumbreras Tapas es un pequeño local que cuenta con pocas mesas pero muy solicitadas, si no vas con antelación o con reserva, te va a tocar esperar un buen rato.
Si hablamos de la comida, nos encontramos con un estilo difícil de clasificar, le podemos llamar fusión, le podemos llamar moderna, llamativa,  innovadora pero sin olvidar donde estamos. Si lo que pretendemos es tomar un montadito y unas lagrimitas de pollo, nos hemos equivocado de sitio. Me gusta porque sale de la rutina pero sin que sea una cocina estrambótica, ¿quieres unos buñuelos de bacalao?, riquísimos, ¿unos tallarines al estilo japonés con copos de bonito?, no dudes en pedirlos, aunque te parezca que estén vivos.  



Pero si por algo me encanta este sitio, es la aaaaamplia carta de vinos por copas, amplia y de una calidad extraordinaria. La foto que viene un poco más abajo es antigua, tendrá dos o tres semanas a lo sumo y han cambiado algún que otro vino, pero cuenten conmigo la cantidad de vinos tintos por copas, uno, dos, tres… 



¡dieciséis! Siento que la foto no sea lo nítida que merece que fuese, pero por ahí hay buenas bodegas detrás de vinos como Juan Gil, Montgarnatx, Drassanes, Brunus, Museum, Tionio...,     vamos, que nos podemos pegar un viaje por la España tinta entre copa y copa. 

No hay mala carta en blancos, en nuestra última visita, este fin de semana, nos sorprendieron con un auténtico vinazo, Amaren blanco, un blanco riojano que hace que me replanteé mis posiciones acerca de mis bien amados verdejos, un vino increíble, al igual que su hermano tinto, Ángeles de Amaren.  No se me olvidará que la primera visita pude probar por primera vez (… y única) un Belondrade y Lurtón 2010, uno de los verdejos más caros, extraordinario por cierto. Yo no me puedo permitir comprar una botella, pero sí que me puedo tomar de vez en cuando una copa.

Atención a los amantes de champán y cavas (me acojo a la segunda acepción del diccionario de la RAE), tenéis al menos cuatro opciones donde poder dar rienda suelta a vuestras depravadas intenciones...

Si a todo esto le añadimos un trato excelente, unos buenos postres y una buena conversación, tenemos un buen sitio donde quedar y que recomendar a los amigos.

Si queréis ir:

Lumbreras Tapas.
C.\ Santa Clara 65.
41.002 Sevilla

Teléfono: 660 06 33 56


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11/06/2013

Nos vamos de vinos: Zarabanda's

Me gusta perderme por el centro de una ciudad, sin un rumbo fijo, andar por el mero hecho de andar. Lo bueno de Sevilla, es que tiene muchas calles estrechas, recónditas, sinuosas, que te transportan a otros tiempos…pero andar da hambre y sed, por eso también hay que tener algún que otro sitio donde al menos hacer parada y fonda.

El restaurante de hoy lo encontramos por casualidad, bueno, intencionadamente por casualidad. Nos lo habían recomendado hace tiempo, pero nos enteramos que había cerrado, luego que habían abierto, pero que habían cerrado al poco, total, que no había más forma de saber si estaba abierto o cerrado que yendo hasta allá. Pero no lo hicimos intencionadamente. Tras un estresante día en el trabajo y en la universidad, Paula y yo necesitábamos andar, evadirnos. Y andando, andando, llegamos a la altura de la plaza de la Gavidia. Al fondo, a la derecha; sale una calle estrecha (Padre Tarín), que al poco muestra una fachada encalada con un par de ventanas de marcos azules. Hemos llegado al Zarabanda’s .

El interior es pequeño pero acogedor, minimalista, hay que llegar pronto o con reserva (incluso a diario), porque lo más fácil del mundo es quedarse compuesto y sin mesa.
Pequeña carta de ricos platos y pizzas (artesanales), a lo que hay que añadir las especialidades del momento, dejaros aconsejar por el personal. A los que gustáis de platos tradicionales, estáis de suerte, en la cocina lo mismo te hacen unas crepes de pato, manzana y queso azul, que un buen chuletón, que un buen caldo de puchero, que os aseguro que aquél día revivía a un muerto (servidor de todos ustedes).

Si vais un día de a diario, os podéis encontrar con pan recién hecho, no de ese que nos están acostumbrando congelado de microondas, no, pan de verdad, el pan que quieres cuando tienes por delante unos buenos huevos rotos, patatas, su chorizo, pimiento…, ufffff.

Y si metemos mano al vino, que es el motivo por el que venimos:




La foto es de hace unos meses (siento la calidad), es más que posible que haya cambiado la carta de arriba abajo, sin exagerar. Pero fijémosnos en la calidad (y cantidad) de los vinos POR COPAS, a ver si nos terminamos de enterar, NOS GUSTA COPEAR, nos gusta tomar un blanco para empezar, y luego un buen rosado, o un tinto potente con la carne. De todo hay y eso no es todo. ¿No te gusta el vino? Hay Cruzcampo, no te preocupes, pero ¿por qué no atreverse a tomar algo distinto, sin salir de “casa”? Cervezas artesanales de la tierra, o una auténtica sidra asturiana.


Desinitivamente, un punto donde poder parar y matar al gusanillo, o al menos, invitarle a un par de tragos.

Si queréis ir:

Zarabanda's.
Calle Padre Tarín 6.
Abre:
Teléfono954 90 30 80



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03/06/2013

Nos vamos de vinos: Chinkoa Tapas.

(última entrada, publicada el 9 de octubre de 2.012)

Me encanta la  Alameda de Hércules, es una de mis zonas favoritas de Sevilla, aunque es complicadete lo de poder aparcar, pero bueno, la zona de la Cartuja está cerca y suele haber bastante sitio disponible (y gratuito).



Hace tiempo que estaba planeando una visita a Chinkoa Tapas, he podido leer muy buenas críticas del sitio, alabando sobre todo el modo en el que tratan el vino, y la verdad es que no eran exageradas. 

Nos gusta salir los Lunes por ahí, es verdad que te encuentras un montón de locales cerrados, más aún con la crisis, pero de cualquier forma los locales que abren no suelen estar atestados de gente y el servicio es algo más fluido. Ayer no fue una excepción y nos sentamos en la terraza, se estaba estupéndamente en la calle, ni frío ni calor. Las tapas son bastante originales, y por originales no me refiero a un nombre pomposo y a un precio elevado, salvo que fajita de ropa vieja sea para tí un nombre demasiado barroco; aunque para seros sincero, no os puedo poner una foto o copia de la carta de tapas o vinos, más que nada porque cargar con las pizarras y los cristales donde estaban escritos no sería lo más correcto, además, ¿qué hago con ello?

En fin, al tema. Las tapas, extraordinarias, consistentes y muy sabrosas. Nosotros probamos la pastilla de confit de pato, las croquetas de puchero (muy buenas), el tartar de salmón, carpaccio de presa ibérica y la fajita de ropa vieja (repetí, me encantó).

En cuanto al tema del vino, excelente elección de vinos por copas, vinos poco conocidos (salvo el Sierra Cantabria) pero de muy buena calidad. Probamos un Montsant y un Priorat bastante curiosos que nos recomendaron, muy curiosos.

Por poner un pequeño pero, las tartas las encontramos un poco secas y sosas, no obstante no desdeña el resto de la velada. 

Nos apuntamos el sitio porque tiene pinta de convertirse en un punto fijo para nosotros.

Si queréis ir:

Chinkoa Tapas.
Calle Joaquín Costa 10, Sevilla.

Pincha aquí para ver el mapa más grande

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ACTUALIZACIÓN A 20 DE ENERO DE 2.014.

Hará cuestión de un par de meses, el dueño de Chinkoa decidió traspasar el negocio, ahora se llama El Garbanzo Negro, aún no hemos ido a conocerlo, parece que promete. Seguiremos informando.



02/06/2013

Nos vamos de vinos: Anká Restaurante en Miniatura.


(Publicada el 5 de agosto de 2012)

Tenía intención de darle más vida a esta parte del blog, pero la verdad es que me he vuelto (un poco más) perezoso. Tras realizar la mudanza y habernos estabilizado un poco en el nuevo barrio, he querido ir un poco más despacio y realizar varias visitas a un mimo sitio antes de sacarlo en una entrada. Me he visto francamente decepcionado con algunos lugares que gozan de buena fama, no solo en Sevilla Este, sino en toda Sevilla; y que a la hora de la verdad fallan, o que un día te dan una cara más o menos acertada y en visitas posteriores bien han bajado el nivel o bien se merecen otras visitas para terminar de cuadrarlos.

Pero el sitio de hoy es de esos que están ganando terreno para que puedan ser uno de mis puntos de referencia en esta parte de la ciudad:

carta
(foto propiedad de Anká)

La verdad es que nos ha dado mucha pena mudarnos a un barrio nuevo, ahora que ya teníamos cogida la medida al, ahora, barrio antiguo; nos conocíamos los horarios, la gente, el ambiente, pero la vida no es más que empezar de nuevo una y otra vez. Entre las tareas de la mudanza, me quise hacer con el nombre de sitios cercanos a nuestra nueva y casa, y Anká fue el primero en salir, muy buenas criticas, tanto por la cocina, como por los vinos, el trato del personal, así que esta parte de la mudanza me la dieron hecha. Pero pronto tuvimos un problema: no figuraba el local donde nos ponía el mapa de la web del restaurante ni donde nos decía el Google Maps, nos encontramos con una tienda de sanitarios. Media vuelta y pa'casa.

Pero tenía la mosca detrás de la oreja, había algo que no cuadraba, así que en uno de los paseos de Nicky pusimos dirección contraria a la que nos indicaban todos los mapas, y acertamos. El local no es muy grande, pequeño y acogedor, aunque con los rigores del verano es mejor quedarse fuera. Hay que llegar relativamente con tiempo porque es posible que te quedes sin sitio.
Primera cosa que nos llamó la atención: restaurante en miniatura... Hombre, el sitio es pequeñito, un cocinero, un pinche y un camarero/camarera ¿para qué más?. En cuanto a la  pitanza, mantienen una serie de platos fijos que combinan con otros de temporada, pero la forma de presentar ambas es curiosa, tienen los platos escritos es un par de pizarras que se van paseando de mesa en mesa según van llegando los comensales (y se hayan decidido los de la mesa de al lado).

Y vamos a los vinos, y vamos a un "pero". Hemos probado una variedad curiosa de vinos, todos por copas: Milú (DO Ribera del Duero), Bai Gorri (DOC Rioja), Expolio (DO Rueda), Descalzos Viejos (DO Málaga y Sierras de Málaga), pero no hay una carta de vinos, y sé que tienen más. Lógicamente el camarero sabe de cabeza unos cuantos, no es cuestión que se llene la cabeza con todos los platos y los vinos, así que puede ser recomendable un pizarrín adicional con los vinos que tienen. 

Si queréis ir:

Anká restaurante en miniatura.


HORARIO DE VERANO

De Lunes a Jueves:
09:00 a 16:00  y  de 21:00 a 23:30.

Viernes:
9:00 a 16:30  y de 21:00 a 00:00.

Sábados:
13:30 a 16:30  y de 21:00 a 00:00

http://ankarestauranteenminiatura.com/



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(Actualizado a 2 de junio de 2013)


Sinceramente, se ha convertido en uno de los pocos sitios de confianza en Sevilla Este. La comida sigue siendo muy buena, aunque han cambiado la política de los vinos.  Han tomado la valiente decisión de ofrecer solo vinos andaluces. No seré yo quien critique tal decisión, aplaudo la valentía de la medida, en tanto en cuanto la calidad de los productos sea la esperada en el local. 

Pero además están realizando las catas de esos vinos que puedes tomarte con la comida  o con la cena, y me parece un acierto, poder ver a la gente que crea los vinos y poder dar una opinión franca sobre lo que estás bebiendo me parece de una sanidad más que necesaria, al punto que merece un espacio algo más amplio en este mismo blog en próximas fechas.

01/06/2013

Nos vamos de vinos: Sur Tapas.


(Entrada publicada el 11 de abril de 2012).

Si, estás viendo bien, no me he equivocado de mapa. Sur Tapas es un bar de tapeo cerca del Gastromium, justo el bar de al lado, siempre hay que tener alternativas para no ir repitiendo sitios.

Sur Tapas nos ha tenido ultimamente un poco desconcertados, siempre ha mantenido una gran calidad y variedad en sus platos, pero en algunas ocasiones (demasiadas) ha flojeado o ha bajado el pistón, le ha faltado una continuidad, y eso es un pecado hoy en día del que se aprovechan los bares y restaurantes del alrededor.
No obstante si que tengo que reconocerle que siempre ha tenido gran acierto a la hora de escoger los vinos para acompañar a sus platos, de hecho, fue aquí donde descubrimos Barbazul, así como algún otro (Pétalos del Bierzo me viene ahora a la cabeza).

Hace unos días y con tal de movernos un poco, decidimos dar una buena vuelta, y como suele pasar, en un momento dado nos apeteció una cervecita. Nos las tomamos muy gustosamente junto con unos chicharrones de Cái y un poco de salmón, pero se conoce que en vez de aplacarnos el hambre, nos la levantó, pero no queríamos ir donde siempre.

Camino de vuelta a casa, nos sorprendió ver tan lleno el Sur Tapas, lleno y animado, así que aprovechamos la única mesa para dos que quedaba dentro para rematar la noche.
Imagino que serán impresiones nuestras, pero había otro ambiente, había otro aire, ya de entrada los camareros nos trataron de otra forma. Nunca nos han tratado mal, pero había algo más de familiaridad en del trato. Tanto mejor. 
Claro, la primera pregunta es obvia, ¿qué queréis de beber?. El bar se ha caracterizado por tener del orden de 6 a 8 vinos, pocos quizás, pero buenos. De ellos alguno lo servían por copas y el resto por botellas, pero mira tu por donde, han ampliado (y mejorado) la carta de vinos, pudiendo tomar alguno más por copas. 

Siento no poder poner fotos en esta ocasión. No teníamos prevista esta salida y dejamos teléfonos y cámaras en casa, y aunque en la web del bar está la carta de vinos y comida, hay que decir que hay muuuuucho más en la carta que escriben en una de las paredes.

Comimos a base de tapas, ahí estaba un solomillo gaucho, una milhoja de manzana, kiwi y ahumados del mar, unas tostas de salmón y roquefort, otra de unos piquillos caramelizados con merluza....tremendo. Muy bueno todo, muy bien servido. De postre nos comimos dos porciones de tarta, una Linz y otra bombom, ambas del Ambrosius.

Para beber nos bastó un buen conocido nuestro, Perro Verde verdejo 2011, tremendo, aún mejor que en años anteriores; y un nuevo vino que promete, Venta las Vacas 2009 de Uvas Felices.

Nos gustó mucho la velada y esperamos que se mantenga el nivel que nos demostraron el otro día. Prometemos volver y poder contar que sigue viento en popa.

Si queréis ir:

Sur Tapas
C.\Ramón Carande 10, Sevilla.
Teléfono: 954 614 812
                 652 476 571

http://www.surbartapas.com




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(Actualización a 1 de Junio de 2013)

Seguimos yendo al Sur Tapas con cierta frecuencia. Sigue jugando con luces y sombras que a veces nos dejan algo desconcertados. La calidad de la comida es muy buena, las raciones son generosas, pero a la hora de elegir lo que queremos comer y lo que queremos beber, se han quedado clavados en la misma carta desde octubre del año pasado. Está muy bien volver a un sitio donde poder encontrar ese plato que tanto te gusta, pero a veces también gustas de variar un poco. 
Lo que no puedo perdonarles es la carta de vinos. Se han quedado congelados, no hay una renovación, pareciera que han comparado tres palets de cada vino y no ofrecerán nada nuevo hasta que lo acaben. Muy triste.

Renovarse o morir.

31/05/2013

Nos vamos de vinos: La Azotea.

(Entrada publicada el 17 de marzo de 2012)

Bueno, tenía un poco abandonada esta parte del blog, y no será porque no hayamos ido a más sitios o no hayamos probado otros caldos, qué va...

Pero tenía especial interés por este sitio, pero antes de nada, una aclaración. 
La Azotea tiene dos restaurantes, el que nos ocupa en la calle Zaragoza, y otro en la calle de Jesús del Gran Poder, si bien este último tiene una tienda de vinos de los mismos propietarios justo al lado, y que dentro de poco tendré que ir a bichear.

La Azotea es un nuevo restaurante, pequeño pero coqueto, moderno, que lo puedes disfrutar bien desde la barra o desde la mesa. En cualquiera de los dos casos, conviene ir con cierta antelación ya que no aceptan reservas y os puedo asegurar que se llena en poco tiempo. Nosotros por ejemplo, nos presentamos a eso de las nueve y cuarto de la noche y nos quedamos con la última mesa. La barra no corre mejor suerte y es posible que cuando llegues, los taburetes también estén ocupados.

Tanto en la barra como en la mesa puedes disfrutar de los mismos platos, si bien en la barra tienes la opción de comer por tapas, con lo que puedes picotear un poco de todo.

Hay una carta fija con platos que mezclan muy bien lo antiguo y lo moderno; y lo combinan con una serie de platos de temporada fuera de carta, lo que hace que cada visita no sea siempre lo mismo (variedad, ese es el secreto para todo en la vida, ¿no?)
Tienen también marisco de temporada, cada uno que elija lo que más le guste, pero ya que vais, aceptar no esta recomendación, si no obligación: las coquinas. No están buenas, están lo siguiente a cojonudo. Y si te las comes con un Reina de Castilla Sauvignon, ya puedes morir tranquilo.

Si que os advierto que las raciones y medias raciones no son tan grandes como nos gustaría, te comes media ración y tienes sensación de que te falta algo, quizás está algo descompensado el precio con la cantidad, salvo con las coquinas, que curiosamente pasa lo contrario.
Ayer tomamos la dorada salvaje (extraordinaria), steak tartar, si, carne cruda, pero que estaba buenísimo y unas albóndigas de cordero.

Pero vayamos a lo que nos interesa:


Blancos
Tintos


Sé que la calidad de las fotos no son muy buenas, es lo que tiene hacer fotos desde el móvil.
De blancos, la verdad es que abusamos de chovinistas y nos pedimos los dos blancos de Rueda, pero vamos a ser serios, no fallamos. El Reina de Castilla Sauvignon, tremendo, un olor a frutas tropicales increible, y de sabor.... buffffffff. Pero es que el Villa Narcisa verdejo estaba aún mejor, todo fué acercarme la copa a la nariz y venir a mi cabeza mi pueblo. Ahí está el olor a cítrico, ahí el herbaceo, ese toque de manzana... y de sabor escandaloso, creo que, dentro de los verdejos, de lo mejor que he probado en tiempo.

En cuanto a los tintos, que alguien diga del tirón el nombre del segundo.... suena a africano ¿verdad?. Y yo que soy tonto, voy y me lo pido... acierto total. Es un Jumilla monastrell muy sabroso, redondo, con mucha fruta... y hecho en la provincia de Albacete... espérate que al final en La Mancha van a saber hacer vinos. Tiene un color rojo violaceo muy bonito, transparente, y en la nariz aparece esa fruta, especias, algo de pizarra (si, el curso de cata me ha venido muy bien).
Otro que probamos fue un Cigales, el 13 cantaros, un tempranillo que si hubiera probado en primer lugar me hubiera despertado más sensaciones. Está muy bueno, un colorcito rojo teja, fruta madura en nariz, muy bueno y correcto, pero la verdad es que la impresión del Wrondo Dongo eclipsó al  13 cantaros. No queda más remedio que realizar una recata...

Si queréis ir:
La Azotea. Calle Zaragoza, 5 41001 Sevilla
Teléfono:  671 496 579 


Pincha aquí para verlo en un mapa más grande
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(Actualización a 31 de mayo de 2013)


Hemos vuelto unas cuantas veces a La Azotea, la comida sigue siendo de escándalo, al igual que la carta de vinos. Sorprende que con la crisis que estamos atravesando, el local esté lleno y con gente esperando en la calle para poder entrar a comer en una mesa o en la barra. Es verdad que el local es pequeño y que enseguida se llena, que la gente se quede en plena rue con una copa de la mano, a la vista de todo aquel que sube o baja la calle Zaragoza, es un aliciente, ¿cómo de bueno tiene que ser la cocina para que la gente no le importe hacer cola en la calle? 

Hace ya un tiempo que no nos acercamos por allí, y aunque no es tiempo de coquinas, bien merece una visita a comprobar que novedades hay en la carta de vinos.

30/05/2013

Nos vamos de vinos: Gasrtromium.

(Entrada publicada el 16 de marzo de 2012)

Bueno, primer sitio donde podemos ir plácidamente de vinos y comer unas tapas por un precio más que razonable. 
Gastromium lo tengo, de momento, como bar/garito/lugar de vinos de cabecera al estar relativamente cerca de casa, y digo de momento porque en breves fechas nos tenemos que mudar, y ya nos pillará un poco a trasmano para poder ir con la frecuencia con la que vamos ahora. Sin duda, será una de las cosas que echaremos de menos del barrio en el que estamos ahora, aunque ya tengo fichados un par de nuevo sitios al barrio al que nos mudamos. Pero a lo que vamos.

Como ya dije en esta entrada del blog, es una vuelta de tuerca al concepto del tradicional bar de tapas, y con esto no quiero decir que estén mal los bares tradicionales, quiero decir que es un sitio distinto y nuevo, muy grato. Ya os conté un poco los pormenores del descubrimiento del sitio, centrémonos pues en el comisque y bebisque....

La última vez que fuimos, pude llevarme a casa (con permiso....) la carta de comidas y vinos del restaurante, y que viene en un guardacubiertos que te está esperando en la mesa, y que aquí os pongo.

- Comisque:


Difícil elección.... Os aconsejo ir de tapas si hay poca hambre o vais solo con la pareja, la cantidad quizás debiera ser algo mayor, pero para un aquí te pillo, está bastante bien. Muy, muy muy aconsejable que toméis la sopa de ajo, lasaña fría de boquerones, chapatita de carrillada y alitas de pollo glaseadas. La chapata de carrillada está de muerte, de hecho, estoy intentando sacarla en casa.
Pero si lo que tenéis es hambre, independientemente del número de personas que seáis, lo aconsejable es una tapa por persona y un par de raciones por cada dos/tres comensales. No dejéis de probar cualquiera de los dos solomillos, especialmente la bomba.
En cuanto a postres, la verdad es que todos están muy buenos, pero el mojito frozen es nuestra perdición.

- Bebisque:


¿Entendéis ahora por qué me vuelve loco este sitio? ¡Vinos por copas, variedad de vinos, de denominaciones de origen, precios razonables! Si un día te quieres tomar un buen vino de los de 25€/botella, te lo tomas por copas. Además que el juego/maridaje que puedes hacer entre vinos y comida cada vez que vayas, es poco menos que infinito.
Os recomiendo (aparte del verdejo de Rueda, evidentemente), el Spanish white guerrilla Riesling, especialmente para ellas o si escogéis pescados o quesos. El rosado aún no lo he probado, no os puedo decir nada...; y de entre los tintos, Barbazul de mis amores, Ceps Nous, el Alonso del Yerro, los dos riojas, y cualquiera de los dulces, aunque el Jorge Ordóñez me gusta más que el PX, que también es bueno, bueno.
¿Qué pasa con los otros vinos, no son buenos? ¡Qué va!, es que aún no los he probado...
De momento.


Si queréis ir:

RESTAURANTE GASTROMIUM
Avda. Ramón Carande, 12  (esquina con Pedro Salinas)
41013 Sevilla
info@gastromium.com

Teléfono 954 625 555

Abre todos los días.





Pincha aquí para ver el mapa más grande.

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(Revisión el 30 de mayo de 2013)

Una desilusión tremenda. A lo largo del año pasado, el restaurante sufrió un número considerable de cambios que le han llevado a cerrar el negocio. Si vais, os encontraréis un restaurante cerrado con papeles de estraza pegados en la cristalera.

Es una autentica lástima. Un sitio con nuevas ideas e interesantes cartas de vino que se iban actualizando con una periodicidad más que interesante que ha cerrado. ¿Por qué? Ni idea, cuando quisimos ir ya nos lo encontramos cerrado. 

No obstante, me aventuro a dar una razón: las prisas. La idea original del proyecto, era ser un restaurante de estrellas Michelín, refinado, buen servicio, platos innovadores, decoración modernista, precios demoledores para la mayoría de las carteras. Mientras la cosa económica iba bien en España, era un modelo de negocio interesante, pero cuando explotó la burbuja cambió el cuento. Si la gente no consume, no se pueden pagar las facturas. En el interior del restaurante siguieron apostando por un modelo de alta cocina, mientras que en la parte trasera, en una plazoleta, acertaron a poner mesas de plástico con platos de muy buena calidad a un precio razonable. No tardaron mucho en ampliar la terraza alrededor del local. Todos los días tenían gente consumiendo, comiendo, bebiendo. Buena comida, buenos vinos, inmejorable servicio, lo tenían todo para triunfar. Pero algo pasó. De repente la mitad de los camareros habían cambiado, la carta ya no era tan atractiva y los vinos por copas se redujeron considerablemente. Sin haber una mala cocina o un mal servicio, la cosa estaba perdiendo. 

Finalmente, la última visita fue una decepción. Había bajado la calidad en la comida, en el vino y en el servicio, y no es que la comida fuese mala, los vinos supieran a vinagre o nos atendieran mal. Habían pasado a ser un restaurante normal, anodino, sin imaginación, un restaurante cualquiera. Había perdido la esencia que le llevó a ser algo grande. 

No sé si los dueños del restaurante se vieron incapaces de asumir deudas, si mataron a la gallina de los huevos de oro o es que han querido cerrar una etapa profesional. No sé. Intuyo que les pudo más las ganas querer ganar dinero rápido desatendiendo factores calidad y servicio. Sentimos mucho la ausencia de Gastromium, pero en especial por los empleados, en especial por aquel camarero gallego, un profesional como la copa de un pino de grande, atento, servicial, siempre con una sonrisa. 

Descanse en paz.