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29/01/2015

Los vinos de las navidades del año 14.


Ahora que dicen que comienza la recuperación, voy a ver si me recupero yo también. Dentro de la locura que son las navidades, yo creí tener controlado todo, incluso tenía planes “B” por si las cosas no salían como yo esperaba… pero que va…, hay cosas que ni por asomo esperas que pasen, vamos, que ni siquiera pasan por la imaginación de uno, y sin embargo, de la noche a la mañana todo se va al traste: esa comida con familia, cámbiala, esa cena  sólo con tu mujer e hijo, cámbiala, esa comida de picoteo, cámbiala, ese niño haciendo pucheros, cámbialo, atufa.

En fin, tantos cambios que ni los vinos los hemos tomado como los tenía previstos, incluso hemos bebido vinos que nos han traído los Reyes antes que los de Papá Noel trajera allá por octubre.

Con todo y con eso, creo que estas navidades hemos disfrutado de buenos vinos, aunque me hubiera gustado haber tenido algún blanco más, he echado de menos tener algún rosado y algún espumoso, pero bueno, en líneas generales no me puedo quejar.
Estos han sido los vinos de estas navidades:

- Viña Zorzal Señora de las Alturas 2.010 (D.O. Navarra): ya el año pasado me sorprendió su graciano, y en el mes de Agosto ya le dimos un sobresaliente a este pedazo de vino. Habrán pasado unos cinco meses desde entonces y el vino ha ganado algún que otro matiz en nariz y boca, es seda que se inspira por la nariz y se transforma en hada en la boca. Un vino de una bodega que merece seguir la pista. Es una apuesta segura.

- Marqués de Riscal Reserva 2.010: regalo de mi jefa Maite que sabe que me chiflan los vinos. Vino de los clásicos de La Rioja. Necesita tiempo para abrirse, encontramos fruta en compota, aromas minerales y balsámicos. En boca tenemos un vino potente pero sin pasarse, apetece tomarse más de dos copas (y tres, y cuatro…), se nota su paso por barrica, aunque no es tan marcada como en otros clásicos (Tondonia, Enea…). Me gusta, pero no lo digáis por ahí.

- El Hombre Bala 2.012 (D.O. Madrid): el año pasado nos encantó este vino y quise que este año volviera estar en la mesa. Esperaba un vino bonito, de un color intenso, pero sin embargo nos encontramos con un vino que tiraba más a rosado que a tinto. Es un vino de trago ágil, si no te das cuenta, te has bebido la botella entre bocado y bocado, y sería una lástima perderse este vino así. Para mi gusto, le falta intensidad de color y de sabor. Esperaba más, pero no defraudo.

- Sierra Cantabria Selección 2.012 (D.O.C. Rioja): ¡qué daño más malo nos hizo aquel viaje a La Rioja!, nos trajimos un montón de buenos recuerdos, pero nuestra memoria guarda con cariño dos bodegas en concreto. Una es Castillo de Sajazarra, de la que tengo pendiente realizar una entrada más en profundidad; y la otra fue Señorío de San Vicente, una de las bodegas de la familia Eguren. Quien más, quien menos, ha oído hablar de las bodegas de los hermanos Eguren, de sus proyectos en La Rioja y en Toro, de lo mejorcito que hay en España en estos momentos. No sé a cuántos clubs de vino estoy apuntado, todos los meses tengo que ponerme una alerta para anular el pedido, pero cuando mis ojos leyeron Sierra Cantabria, ahí tuve que pisar el freno. Ofrecián una caja con dos tipos de vino, Selección Roja, un vino muy vivo, alegre, tremendamente frutal, carnoso, riquísimo; y la Selección Negra, un vino que con un mes más de barrica que el anterior, ya se mostraba algo más maduro, notas de moras, algo más mineral, balsámico. No está nada mal, pero ente nosotros, el Selección Roja gustó mucho más que el Negra.

Si que hubo algunos vinos más, igual o más interesantes, pero para saberlo, ¡ay!, habrá que esperar un poco, tengo a Caperucita Roja un tanto desatendida y John Bender ha venido a su sesión de terapia.


10/08/2014

Nota de cata: Viña Zorzal Señora de las Alturas 2.010

Me faltan horas al día. Por más que intento estirar el tiempo, no da más de sí. La vida transcurre de casa al trabajo y del trabajo a casa, y una vez que llegas a casa hay más trabajo. Y dentro de lo que cabe, tengo suerte. Poco a poco Paula y yo le vamos pillando el truco a Sergio, donde antes todo era desastre y caos, ahora es una perfecta sincronía y coordinación de movimientos. En esta nuestra casa, es digno de ver como se cambia un pañal manchado de “mostaza a la antigua” a cuatro manos y un ladrido, óigame usted…

Pero a pesar de ello, entre bibe y bibe, nos queremos tomar un vino y…, y no lo hay…

Confieso que, desesperado, he ido a un supermercado y he estado a punto de llevar a casa un Mayor de Castilla y un Pata Negra, a palo, sin gaseosa, así, a pecho descubierto. Pero tranquilos, al final se impuso la cordura y en el último instante me hice con algo más decente. En todo Sevilla-Este (Córdoba-Sur) no hay una sola tienda, una abacería donde poder comprar un vino como Dionisos / Bacomandan. È vietato? Hasta donde tengo comprobado, todas las tiendas de vinos decentes en Sevilla están en el centro y los alrededores, incluida mi tienda de cabecera, que para colmo de mis males, cuando yo puedo ir, está cerrada por vacaciones o por formación, que sí André, tienes una tienda on-line, pero yo el vino lo necesitaba para ya…

En fin...

Pero un día, por casualidad y para nuestra fortuna, teníamos un par de botellas de vino tinto. Cuando un vino o una bodega llama mi atención, suelo seguirla y creo que Viña Zorzal va a ocupar un sitio destacado en mi cava (si es que termino de encontrarla un sitio adecuado en casa).




Nombre: Señora de las Alturas 2.010.
Bodega: Viña Zorzal.
Indicación Geográfica: D.O. Navarra.


Tipo de uva: Garnacha, graciano y tempranillo (según ficha técnica).
Tipo de vino: tinto crianza de 15 meses en roble francés.
Nota: 8,5/10.

Cuando se pone verdadero interés por hacer las cosas bien, se obtienen recompensas, y esta tiene forma de vino, un vino de color cereza, alegre (esa garnacha…), aún se le nota ese punto de locura juvenil. En nariz se aprecia una combinación entre frutas rojas (fresa, cereza), negras (moras) y higo. El paso por barrica le ha dado un pequeño toque a vainilla, ligero torrefacto, sutil sensación especiada (¿clavo?). En boca es pura seda, una seda líquida, muy fina que se desarrolla muy bien. Primero aparece la fruta muy bien ensamblada con la madera, un tanino exquisito y acidez correcta que le hace ser fresco. Hay un aporte mineral cuando te estás terminando el trago que le da ese toque de complejidad que le hace ser un vino especial, de alguna manera equilibra el descaro juvenil de la fruta  con ese punto de madurez que aporta una correcta madera, creo que es un resumen líquido del momento que vive mi generación (1.977, gran año, mejores personas) que ya estamos a caballo entre ese vivir alborotado y las responsabilidades de ser plenamente un adulto, niño incluido.

Gran vino, creo que le falta afinar un poco más en botella, así que creo que para Navidades será uno de los vinos que no faltarán en la mesa.

Y espero que sea por muchos años.