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07/03/2026

Sobre el premio AEPEV: I. Ni muerto, ni de parranda.

 


Sobre los premios AEPEV (título provisional).

 

Antes de comenzar, tengo que disculparme dos veces.

La primera tiene que ser con los que me seguís por el blog. Como habéis comprobado, hace tiempo que no escribo nada, ni siquiera la transcripción de los episodios del no-podcast. No hay (realmente) una explicación.

Bueno… si.

Que me estoy haciendo un poco vago.

El blog es el alma de A Este Lado del Duero, sin duda. Es el origen, la semilla, pero últimamente la creación y edición del no-podcast me lleva cada vez más horas delante del ordenador, me satura un poco. Me gustaría decir que esto no volverá a pasar, que me comprometo a trabajar un poco más en el blog…, pero estaría mintiendo.

Honestamente, me comprometo a darle un poco más de vidilla, al menos lo voy a intentar, de hecho, he renovado por un año más el dominio, así que…, muchas gracias a los que aún me leéis y me seguís por aquí. Va por vosotros la primera copa del próximo vino que descorche.

 

La segunda disculpa es para todo el mundo, tanto para aquellos y aquellas que me leen, escuchan, ignoran, repudian, aman y/u odian.

En el episodio 22 del no-podcast, titulado “Una de concursos”; no llegaba a afirmar que la AEPEV había fusilado su concurso de vinos, pero que lo había sustituido por un sucedáneo del Bacchus (del que ya hice un largo análisis aquí). Prácticamente lo di por muerto.

Craso error.

El uno de enero miré las redes sociales de la AEPEV para comprobar si habían publicado o anunciado algo sobre el concurso.

No vi nada de nada.

El perfil de tuiter está más que muerto, llevan sin publicar nada desde mayo del 25. En sus perfiles de Facebook e Instagram no aparece nada relacionado con el concurso, y no ha sido hasta el 22 de enero de este año cuando ha aparecido algo y de refilón: tarde, poquito, y por terceros.

Confieso que ni me molesté en mirar su web. Si en sus tres redes sociales no había nada, di por hecho que tampoco lo habría en su página oficial.

Pasan los días, y de repente veo en una publicación (no recuerdo dónde ni de quien), que dice que Pago de los Capellanes ha ganado el premio al mejor vino de la AEPEV 2025.

“Imposible”, me dije. Me pongo a buscar… y bingo.

Ahí, en su web, aparece la noticia de los premios y el enlace a su medallero.

La madre que me parió.

Tengo que reconocer que me he equivocado, que he di prácticamente por muerto el premio de la AEPEV, y aquí lo tenemos vivito y coleando.

Así que, sin más: mis más sinceras disculpas.

Mea culpa, mea maxima culpa.

Dicho esto, poneros las gafas, ajustaros los cinturones, y poned la copa de vino en posición vertical. Por el lado donde se echa el vino, claro.

Voy a diseccionar el concurso de la AEPEV, desde 2009 hasta 2025. Y como no puede ser de otra forma, lo haré por capítulos aquí en el blog y dedicaré un episodio en el no-podcast.

Vamos allá.

 

El Premio a los mejores vinos y destilados/espirituosos de la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino (lo de espirituosos se lo añadieron entre 2023 y 2024), es un concurso/premio curioso y singular. Este en concreto, no reparte puntos ni medallas evaluando vinos mediante una o varias catas.

La asociación pide cada año a sus miembros que indiquen los tres mejores vinos de una serie de categorías. A saber: vinos blancos con y sin crianza en madera, tintos jóvenes, tintos con reserva, espumosos, vinos dulces y vinos generosos; que hayan probado el año en curso. Desde 2019, hay una categoría que han llamado “Premio al vino más innovador” que he ignorado. En la última entrada sabréis porqué.

También les pide que valoren una serie de destilados, pero como ese no es mi negociado, no lo voy a desarrollar.

Una vez que tienen los votos, hacen una nueva lista por cada categoría, con aquellos vinos que han tenido el aval de tres o más socios.  Esta nueva lista se pasa de nuevo a los miembros, y se les pide que de cada categoría elijan 5 vinos y los puntúen de 1 a 5 puntos, siendo 5 para el vino que más les guste, 4 para el segundo y así sucesivamente.

Sumados todos los puntos, se distingue por cada categoría, los tres primeros vinos con más puntos obtenidos (en alguna ocasión se han reconocido hasta cuatro vinos), y aquel vino que haya sido más votado entre todas las categorías, se le da un reconocimiento especial.

Hasta aquí, me parece una idea genial, diferente, algo que, como ya he dicho, es una seña de identidad del propio premio-concurso y de la asociación.

Vale que en otros concursos el sistema de puntuación y elección de los vinos se puede considerar más justo y aséptico: todos los jurados prueban un mismo vino de una misma botella y se le da una puntuación. Teóricamente (y solo teóricamente), estos jurados no pueden hablar entre ellos, no puede haber un debate o cambio de impresiones, lo cual le quita algo de humanidad a esa puntuación, es algo que tiene más de mecánico, de robot más que de humano.

Sin embargo, la metodología de la AEPEV me parece todo lo contrario. Un socio o socia que durante un año ha probado vinos, elige los que más le han gustado, ha podido hablar con otras personas con los que ha podido intercambiar opiniones, puede que alguien le haya hecho notar un matiz que haya pasado por alto, o ha podido conocer los entresijos del vino y lo valore de otra forma. Si decimos del vino trata de contarnos una historia, quién es, de dónde procede, quiénes son los que le han hecho; la historia se completa con quién lo bebe y lo que le hace sentir.

Esto es bueno y malo al mismo tiempo.

Nuestra condición humana nos hace capaces de lo bueno y de los menos bueno. Nuestra condición de formar parte de un grupo, de una tribu, convierte nuestra individualidad en un corporativismo, en ocasiones, para no tan bien como pensamos.

Pero no adelantemos acontecimientos.

En este capítulo, os voy a presentar los resultados del concurso, y en el siguiente las valoraciones y mi opinión crítica, sincera y constructiva.

Voy a suponer que no me seguís por Twitter/Tuiter/X (cosa que os agradecería que hicierais), y que por lo tanto no habéis visto nunca los cuadros con los medalleros. No son demasiado complejos: en las filas están dispuestas las marcas que alguna vez han recibido un premio, y en las columnas aparecerá una “X” en el año o años que han recibido un premio.

Ojo, atención. Hablo de marca y no de vino porque (lógicamente) cada premio casi siempre corresponde a una añada distinta.

Para elaborar los cuadros de esta entrada, he descargado los medalleros oficiales que se encuentran en la web de la AEPEV, para lo que he tenido que realizar tareas de arqueología digital, ya que están algo escondidos y sólo tienen disponibles los medalleros a partir del año 2011. De las dos primeras ediciones (2009 y 2010) he encontrado recopilados en varias páginas web.

Empezamos.

 

Vinos blancos (sin barrica).


Se han premiado 26 vinos distintos, siendo claramente los dominadores de la categoría los vinos gallegos. Poca presencia, casi testimonial, de vinos de fuera del noroeste español. Se ve como hay una evolución de vinos Rías Baixas-Rueda a Valdeorras, siguiendo un poco las “modas” de cada momento. En cuanto a marcas, pocas repeticiones, aunque muy “curiosas”: sólo hay tres vinos con cuatro o más premios. Parece que hay socios fieles a sus vinos favoritos.

 

Vinos blancos con barrica.


Tenemos otras 27 marcas de vino premiadas. La zona de Valdeorras es la ganadora indiscutible, tanto por número de premios como por el podio (As Sortes). Es sorprendente el dominio del norte peninsular. Galicia, Castilla y León, Rioja, Cataluña…, parece que la zona sur y levante tienen poco que ver por aquí, aunque la cosa está más repartida. En cuanto a marcas, solo dos marcas están por encima de los cuatro premios. Algo tuvo que pasar entre la edición de 2017 y 2018, porque hasta el 17, el reparto de premios estaban muy comprimidos entre cuatro marcas.

 

Vinos Rosados.


Posiblemente esta es la categoría más curiosa de todas. Me voy a limitar a dar una descripción como hasta ahora, pero en el análisis…, hay tema, ¡vamos que si hay tema!

18 marcas han obtenido algún premio en las 17 ediciones del concurso. Esto ya nos quiere decir algo. El gran dominador es Pago del Vicario Petit Verdot. No solo es el vino con más reconocimientos de todo el concurso desde el comienzo del mismo, si no que (como veremos más adelante), es el vino que más veces ha ganado el premio al mejor vino del año. Mucha atención también a Navarra, tierra de rosados por excelencia, y en concreto con Chivite, que están muy próximos a rebasar a los manchegos. Ojo también a Hispano-Suizas y su Impromptu que lleva seis años consecutivos ganando. Me sorprende muy mucho la ausencia de más premios para los claretes de Cigales. Algo no se está haciendo bien. Y no son los vinos.

 

Vinos tintos de 1er y 2º año.


31 marcas conforman este medallero. Dicen que en la variedad está el gusto, y esta lista les da la razón. Apenas hay tres marcas que superan cuatro premios, si bien lo más curioso es como Habla del Silencio y Fariña Primero lo han hecho de forma bastante consecutiva. Dominan la tabla la dupla Toro y Ribera del Duero, seguidos por la zona de Rioja (que no denominación, ojo) y de alguna forma ahí están a la zaga Extremadura, Castilla-La Mancha y Utiel. De aquí tendremos que hablar… cositas. Lo que está muy claro es la diversidad de vinos, de calidades. Tienes un Nunmanthia, Alabaster, Pisón, La Nieta, y al lado un Penta (no confundir con Pintia), Cuatro Pasos, Juan Gil… que no quiero decir que sean malos, pero estaremos de acuerdo en que juegan en ligas diferentes, ¿no?

 

Vinos tintos de añadas anteriores.


Este medallero es el más extenso, con 39 marcas que han obtenido alguna vez algún premio. Solo hay un vino que ha obtenido más de cuatro premios a lo largo de todas las ediciones: Calvario. Están casi todos los nombres de la realeza enovitivinícola española: Artadi, Vega Sicilia, Rioja Alta, Mauro, Castillo de Ygay… y Gladiator. A ver si algún día nos enteramos como entró ese vino en esa lista. No lo he probado, no sé cómo será, pero que me llama la atención…, vamos. Echo de menos algún vino, Pingus, Aurum Red… Una cosa que me llama la atención y que también pasa con los vinos blancos: hay varias marcas que tienen premios en ambas categorías, en vinos jóvenes y reservas. De esto también habrá que hablar.

 

Vinos espumosos.


Este es el medallero más corto. 19 marcas, cuatro de ellas con cinco o más premios recibidos a lo largo de los años. Clarísimo (y evidentísimo) dominio de Cava y Corpinnat. Sorprendente podio de un espumoso que está fuera de lo que cabría esperar: un rosado de una casta francesa. Más sorprendente todavía es la presencia de un espumoso sevillano entre los mejores. No lo he probado, no me importaría, pero cuanto menos, es llamativo. Está claro que los socios reducen su consumo de espumosos a dos/tres bodegas… que no digo que sean malas o mediocres, pero creo que se podría abrir algo más el abanico,.

 

Vinos dulces naturales y licorosos.

No diga vinos dulces, diga Pedro Ximenez. Es la uva reina de la categoría, ya sea de la zona de Montilla o de Jerez. El fondillón está ahí, al acecho. Muy poca presencia de otras variedades o zonas, me extraña muchísimo la ausencia de más vinos moscateles que se hacen en casi toda España. Da la impresión de que los socios prefieren los vinos con larguísimas crianzas. Aunque solo tres marcas de las 27 existentes en el medallero tienen 4 o más premios, casi siempre son las mismas bodegas las premiadas.

 

Vinos con crianza biológica, oxidativa y mixta.

Esta categoría la podían haber llamado perfectamente Jerez. Que sí, que al igual que al decir vino espumoso nos vamos a ir todos a Cataluña, decir vino con crianza oxidativa o biológica todos nos vamos a ir a Jerez o a Montilla-Moriles. Hasta cierto punto estoy de acuerdo y es lo lógico. Se han premiado unos pocos fondillones, un dorado de Rueda y un vino bajo velo sevillano. Quizás se debiera tener un poquito más de apertura de miras. A pesar de que hay unas pocas manzanillas y de finos, al igual que con los vinos dulces, los socios prefieren vinos con muchísima solera.

 

Vino más votado del certamen.

Me ha parecido curioso añadir también esta categoría aquí y ahora. No voy a deciros mucho. Si habéis llegado hasta aquí, si habéis leído y visto los cuadros más o menos…, me gustaría saber MUCHO vuestra opinión sobre los vinos MÁS VOTADOS cada año.

Sólo voy a decir una cosa.

Bueno, dos.

Lo del rosado de Pago del Vicario… mucha tela. Pero lo que más me llama la atención es la bodega que no está ahí, pero es la que más vinos premiados tiene estos tres/cuatro años. ¿No es un poco raro?

 

Hasta aquí la entrada descriptiva. En las próximas entradas, nos meteremos a saco con el concurso. No necesito que os estudiéis los medalleros (porque es tontería), pero si estaría bien que los rumiaseis un poco, a ver si veis tantas cosas raras como yo estoy viendo.