Venga, vamos a por la cuarta entrega de esta disección del Premio AEPEV a los mejores vinos de
España.
Hemos visto ya la estructura del
premio, cuales son sus deficiencias mejorables (sin que sea una locura
corregirlas) y las disonancias de los medalleros de las categorías de blancos, rosados y
tintos.
Vayamos ahora a por:
Vinos espumosos.
Es evidente que esta categoría tiene que tener alma catalana: Cava, Corpinnat y Penedés son los grandes elaboradores de espumosos en España y son quienes acaparan más del 95% de los premios concedidos en la historia del premio. De hecho, el único vino fuera de esta zona espumosa, es un vino… sevillano: Umbretum.
Vale que hay pocas elaboraciones de
espumosos fuera del amparo de estas denominaciones capaces de competir con la
crème de la crème de esta clase de vinos, y más sorprendente es que este vino
sevillano haya ganado en dos ediciones.
También resulta sorprendente que en 17
ediciones se hayan premiado a sólo 9 bodegas. Pero es que, además, las tres que
más premios han obtenido, acaparan 35 de los 53 reconocimientos otorgados.
Estas tres bodegas son Agustí Torelló
y Gramona (con 12 premios cada una), y atención… Hispano-Suizas (con 11). Lo de
esta última bodega, ya no es una sorpresa, al menos en este concurso.
Hispano-Suizas es una bodega ubicada
en Requena, Valencia; que elabora sus espumosos bajo el amparo de la DO Cava.
Su vino Tantum Ergo ROSÉ PINOT NOIR (¿dónde habré leído esto de rosado
pinot noir antes…?); es el máximo ganador de la categoría.
Y si te lo estás preguntando, sí, es
lo que has visto.
Es la bodega con mayor presencia en los
medalleros del concurso. Ha ganado en todas las categorías menos en la de vinos
dulces, generosos y, atención al dato, no ha ganado NUNCA el premio al vino más
votado.
¿Es el caso Hispano-Suizas una réplica
de Pago del Vicario?
Por terminar con los espumosos: decía
que es muy extraño premiar solo a 9 bodegas. Si en las otras cinco categorías
hay vinos premiados que no son especialmente conocidos (en ocasiones, ni por
los más vinateros), ¿por qué aquí no ha sucedido lo mismo?
Vinos dulces naturales y
licorosos.
Pedro Ximénez es la casta que domina esta categoría.
No se puede decir que los premios
estén mal dados, el problema es la categoría como tal. Se están mezclando vinos
con crianzas ente 10 y 100 años (los PX y fondillón, principalmente), con vinos
que proceden de una uva sobremadurada y que, como muchísimo, les hacen una
crianza de dos años. Pasa como en la categoría de tintos jóvenes, lo mismo
premian a una maceración carbónica como lo hacen con vinos que pueden tener hasta
dos años de crianza. Aquí tendrían que ser dos categorías distintas, o que los
vinos que proceden de soleras compitan con los vinos de crianza biológica y/u
oxidativa.
También hay una fuerte concentración
de premios. 3 bodegas se reparten casi el 60% de los premios. Al igual que en
con los espumosos, poco reconocimiento a bodegas pequeñas. ¿Por qué?
Vinos con crianza
biológica, oxidativa y mixta.
Sin lugar a dudas, esta es la parcela de los vinos de Jerez, Montilla y Sanlúcar. Está claro que son las expertas a nivel mundial en este tipo de vinos, y tampoco es demasiado raro que sean las acaparadoras de los premios (se llevan el 75% de los premios). Los fondillones se llevan otro 23%, y los “raritos” del grupo son un vino de Rueda y otro de Sevilla.
Lo extraño aquí (aunque a estas
alturas, ya no tanto), es la concentración de premios a tan pocas bodegas: 9 de
nuevo.
Tres de ellas (González-Byass,
Tradición y Barbadillo), se llevan ¡7 de cada 10 premios!, y lo que es más, son
las únicas bodegas del marco Jerez-Sanlúcar que obtienen el reconocimiento.
Estamos de acuerdo que son bodegas que hacen unos vinazos, es innegable, pero…,
con todos los vinazos que se hacen en esta zona, suena raro que solo tres
bodegas sean las que acaparen tantos premios.
¿Tampoco hay sitio para un “Gladiator”
en esta zona?
Vino más votado del
certamen.
Llegamos, por fin, a la última categoría, los vinos ganadores de cada año.
Aquí no hay mucho análisis que hacer,
es la decisión de los socios, y es una decisión que hay que respetar.
Pago del Vicario petit verdot rosado es
el rey del concurso por cuatro razones.
- Es el que más premios tiene en su categoría (13)
- Es el vino que más veces ha sido el más votado (5)
- Es el vino que más veces consecutivas ha ganado un premio
(12)
- Es el vino más premiado a lo largo de las 17 ediciones.
No hay posible discusión. Es más, la
bodega es la tercera más galardonada con 23 premios, solo superada por González
–Byass (26) e Hispano-Suizas (29); junto con González-Byass, son las únicas
bodegas que han ganado en 14 de las 17 ediciones celebradas, y todas ellas de
forma consecutiva, pero lleva desde la edición de 2023 sin ganar nada. Cero.
Hay pocas bodegas que se acerquen a
Pago del Vicario, de hecho son sólo tres: Toro Albalá (3 premios), Pago de
Carraovejas (2) y Pago de los Capellanes (2). El resto de bodegas sólo han
ganado en una sola ocasión.
Hasta aquí está hecho el análisis lo
más imparcial posible sobre el premio en sí. He intentado destacar las rarezas
e incoherencias que he visto, puede que se me haya escapado alguna más sutil,
pero creo que lo más evidente a plena vista, está expresado y condensado en
estas 4 entradas.
La próxima será una crítica y opinión
del premio, basada en los datos que hay al alcance público, que es con el que
se han hecho estas entradas.
Sí que os adelanto.
Yo no sé a vosotros, pero veo patrones
extraños, muy extraños, no sé a qué corresponden. Intento pensar en razones
objetivas y mundanas, pero tengo la sensación de que algo se me escapa.
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