En la entrada anterior hablé sobre…, no quiero
llamarlo falta de transparencia, pero digamos que el desarrollo del premio
AEPEV, no está todo lo cristalino que puede estar; y también vimos que hay
ciertos patrones en los medalleros (en general), difíciles de explicar incluso
desde un punto de vista estadístico: marcas de vinos y bodegas que reciben año
tras año reconocimientos y que de repente dejan de obtenerlos.
Es como pasar de ser el VIP a no
figurar en la lista de invitados.
Hoy vamos a profundizar en las
“rarezas” de los medalleros de los vinos blancos, rosados y tintos. Esta
entrada tiene chicha, así que coged una copa de buen vino y unas palomitas.
¡Vamos!
Vinos blancos (sin
barrica).
A primer golpe de vista vamos a ver que los socios de la AEPEV se mueven conforme a la moda del momento. Apenas reconocen vinos que no estén en el en la zona noreste de la península, y para cuando lo hacen, es con vinos de zonas que no tienen una tradición específica de elaborar vinos blancos, como Pago del Vicario en Ciudad Real, Habla de ti en Extremadura, o el asturiano Siluvio albarín, uno de los ganadores de la última edición.
Es bastante positivo reconocer que hay
buenos vinos más allá de sus zonas tradicionales, pero también es muy extraño
es que zonas como Cataluña, los vinos de la sierra de Málaga, o de Canarias, por
poner tres casos, apenas si tienen premios.
También es curiosa la presencia de la
bodega Martín Codax con tres vinos distintos, me genera dudas, es como si de
alguna forma alguien tratara de colocarla ahí de una forma un tanto forzada.
Tirando un poco de orgullo de mi
tierra, en 17 ediciones sólo se ha premiado a una sola bodega por un solo vino
verdejo (en el cuadro aparecen dos, pero se trata de un rebranding del mismo
vino). Se me hace raro que los socios no hayan tenido en cuenta otras bodegas
que elaboran verdejos “sin madera”.
Por último, os voy a pedir que os
quedéis con el nombre de estas marcas: Impromptu y El Paraguas Atlántico.
Ahora veréis porqué.
Vinos blancos con barrica.
Aquí tenemos, un poco como antes, hay un eje Galicia-DO Rioja contra el resto del país, aunque hay que reconocer que los premios están más repartidos que en la categoría anterior. Me sorprende la presencia de un vino de Pago del Vicario, aunque hablaré un poco más de esta bodega cuando lleguemos a los rosados.
Otra cosa que me ha sorprendido, es la
presencia de Impromptu y Paraguas del Atlántico, premiados (en otras añadas) en
la categoría de vinos ¿jóvenes? sin crianza en barrica. Hasta donde he podido comprobar,
ambos vinos siempre han tenido una crianza en barrica, es decir, no sucede como
en otros vinos comparten una misma marca, pero luego se les añade una coletilla
para indicar si son un vino joven, o fermentado en barrica o que pueden estar
elaborados de tal o cual casta.
Es por eso os decía, en anteriores
entradas, que era necesario que la AEPEV definiera las distintas categorías del
premio. Veréis:
- La categoría 1, ha tenido varios nombres desde 2009. En
las ediciones de 2009 y 2010 se denominaba “Blancos sin crianza”, pero como
esta información no es de medalleros oficiales, la dejo en apunte. En 2011 se
llamaba “Blancos Jóvenes”, de 2012 a 2016 “Vinos blancos jóvenes (sin barrica”,
y desde 2017 a hoy “Vinos blancos sin barrica”.
- La categoría 2 también ha tenido varias denominaciones, a
saber: de 2009 a 2011 “Vinos blancos con crianza”, de 2012 a 2015 “Vinos
blancos con madera”, y de 2016 a día de hoy “Vinos blancos con barrica”
Como no he podido obtener ningún
reglamento de este premio, es difícil saber qué es lo que ha motivado estos
cambios, que evidentemente, no es solo un cambio de nombre, hay todo un
trasfondo e intención, y para nada me parece mal. Aplaudo que un concurso se
adapte, se renueve, que cree o modifique sus normas, siempre y cuando esto
responda a un criterio de mejora, no a mover la portería para adaptar el premio
al vino.
En los casos que citaba:
El Paraguas del Atlántico: Se trata de un vino blanco a base de treixadura, godello
y albariño. Se vinifican por separado, siendo la godello la que pasa por
barrica. Obtuvo el premio en la categoría 1 (blancos SIN crianza) los años 2012, 2016 y 2018; y en la
categoría 2 (blancos con barrica) en el año 2023 (os dejo
en cada año, un enlace de la añada premiada).
Con diferente porcentaje de cada uva,
el vino es el mismo año a año. ¿Por qué unos años tuvo un premio u otro? Es
curioso, cuanto menos.
Me hubiera gustado hacer la misma
comparativa POR AÑADAS con el Impromptu Sauvignon Blanc, pero la bodega solo dispone de la ficha técnica en su
web, que nos dice que es un vino a base de sauvignon blanc que tiene, SÍ o SÍ, vinificación
en barrica de roble nueva (no he encontrado cuanto tiempo) y crianza
en huevo de hormigón (tampoco indica el tiempo). En TODOS los enlaces que he encontrado de este vino (de distintas
añadas), TODOS indican lo
mismo, y lo califican como crianza en barrica. Lo curioso del caso es que en la
edición de 2019 (añada 2018) gano en la categoría de crianza, y en 2022 (añada
2021) gano en la de VINO BLANCO SIN CRIANZA.
¿Dónde está la coherencia?
Vinos Rosados.
Esta es la madre del cordero. Esta es la categoría por la que me empecé a fijar en este concurso. Y todo, por un vino: Pago del Vicario Petit Verdot Rosado.
Es el vino más premiado de su
categoría, nada menos que en 13 ediciones, 12 de ellas de forma consecutiva. Al
mismo tiempo, es el vino más veces premiado en cualquier categoría en las 17
ediciones que se ha celebrado el premio. Y por si eso fuera poco, es el vino
más votado en 5 ediciones, cuatro de ellas de forma consecutiva. Estamos ante
un vino que ha sido más votado, entre otros, más que Viña El Pisón, Vega
Sicilia Único, Alión, Valbuena 5º Año, La Nieta, Pintia, Numanthia, ¡y esto
sólo en tintos!
Éste debería ser el vino más
reconocido de todo el país, tendría que ser la referencia enovitivinícola de
España, el vino español de cabecera de Ferrán Centelles, Luis Gutiérrez, Peñín,
Santi Rivas y Julito Iglesias cómo
mínimo. Y, sin embargo, es un vino de supermercado que muy pocos
conocen. Yo lo he probado, no es mal vino, pero es un vino más dentro de las
baldas del hiper.
No cuestiono que no sea merecedor de
premio. Cuestiono que haya sido ganador tantos años y de forma tan consecutiva.
Al fin y al cabo, esto no es un concurso en el que se presentan las bodegas
porque ellas quieren participar.
Si este vino es el más premiado en la
historia del premio, ha sido porque así lo han decidido los socios de la AEPEV.
Centrándome en la propia categoría, es
un paseo militar de tres bodegas: la ya mencionada Pago del Vicario, la navarra
Chivite y, ¡oh, sorpresa! Hispano-Suizas y su Impromptu rosé, que se ha
convertido en el nuevo rey de la categoría. Alguna pincelada riojana, y para
mí, incomprensible ausencia de claretes de Cigales (injustificable) y rosados
catalanes.
Vinos tintos de 1er
y 2º año.
Esta es, sin duda, la categoría revoltijo.
Me explico.
Aquí están mezcladas la realeza de los
vinos tintos españoles (Alabaster, La Nieta, El Pisón…), con la nobleza
(Pintia, Pago de Carraovejas, 4 Kilos..), con vinos más “campechanos” (Primero
de Fariña, Borsao, 4 Pasos…), lo cual me parece un completo acierto, me dice
mucho del gusto de quienes eligen los vinos, y aplaudo esta diversidad. El
problema es que aquí se están mezclando vinos con crianzas de más de 18 meses,
con otros que tienen 12 o menos, y con maceraciones carbónicas. Pasa como las
categorías de blancos: al no haber una
definición de lo que se entiende por vinos de primer y segundo año, esto se
convierte es un cajón desastre en el que cabe de todo, todo sirve.
En cuanto a orígenes de los vinos,
está claro que es una lucha mano a mano Toro-Ribera-Rioja, dejando algo de
espacio a otras DO, que quedan un poco en segundo lugar. Eso sí, que no falte
un vino de Pago del Vicario y de Hispano-Suizas.
Fijaros en Aalto, Viña El Pisón, Pago
de los Capellanes CRIANZA y La Olvidada, porque….
Vinos tintos de añadas
anteriores.
Bienvenidos al campeonato de boxeo vitivinícola
por excelencia de este país. Nuestros campeones en esta categoría son las dos
DO más relevantes (al menos esa es la fama que les precede) del vino español (y
mucho español): DO Ribera del Duero y DOCa Rioja. Entre las dos acaparan más de
la mitad de los premios otorgados. El resto del país puede esperar.
A ver, que hasta cierto punto es
normal, son las dos DO que más se mueven y más disponibles están en toda la
geografía. Se cuelan en el medallero vinos de la VT Castilla y León, Toro,
algún gallego, Priorat está presente, otros de las Baleares…
Es más que evidente que esta es la
categoría reina, están (casi) todas las bodegas de renombre del vino español.
No obstante, me chirrían cosas:
1. Falta definir la categoría: al igual que la anterior,
¿cuál es el criterio que deben cumplir los vinos para ser elegidos en esta
categoría en concreto? Aunque en menor medida, esta categoría también ha
cambiado varias veces de nombre (tintos de más de tres años, tintos de otras
añadas…), se está mezclando (otra vez) tintos crianzas y reservas sin un
criterio público, al punto que sucede que…
2.
Existan vinos tintos
ganadores en ambas categorías: Aalto, El Pisón, Capellanes, y La Olvidada han
ganado en ambas categorías en distintas añadas. Por poner dos ejemplos: Viña El Pisón gana en la categoría
de tintos 1er y 2º año en 2011, 2023 y 2024; y en la categoría otras añadas en
2009 y 2016. Aalto gana en la categoría de 1er y 2º año en 2012 y 2021;
y en la de añadas anteriores en 2017. Todo parce indicar que se premia al vino
en función de cuando lo beben los socios, lo cual hace que las categorías no
sean coherentes.
3. Más premios a Pago del Vicario (1500 H PN) e Hispano-Suizas
(Quod Superius): son las bodegas fetiche (o eso parece) de los asociados.
4. ¿Dónde está Peter?: o Raúl, Germán, Verónica… Echo en
falta vinos que son alabados por críticos y prensa, pero que por aquí, ni flores.
5. Vinos… desubicados: Gladiator, Pago La Jaraba, Valdemonje.
A ver. No son vinos conocidos por la gran mayoría, no han ganado ningún premio
en años anteriores, pero están codeándose con los mejores vinos de España.
Enhorabuena.
Me quedan aún por comentar 3
categorías: espumosos, vinos dulces y crianza biológica; y un poco por encima
el cuadro de los mejores vinos.
Si lo de los rosados os ha dejado un
regusto raro, esperad a ver los espumosos, ya os adelanto que vais a necesitar
más palomitas…






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