Ea.
Pues ya tengo una nueva muesca en mi revólver
enovitivinícola:
Ya he probado el vino desalcoholizado, y
no solo un vino, no.
He probado dos vinos sin alcohol: uno tinto y otro blanco.
Ahí, arriesgando a tope.
No me han gustado, o al menos no lo
suficiente.
Realmente, la entrada podría terminar
aquí. El vino desalcoholizado, el vino sin alcohol no es para mí.
Hala, hasta luego.
Pero dejad que os cuente algo más de lo
sucedido con esos dos vinos.
He probado un Natureo 0,0 Muscat de
Torres y un Win 0 de Matarromera. No he escogido estos vinos al azar. De entre
todos los vinos sin alcohol que he visto en los súper/hiper que hay por la zona
donde vivo, estos son los más comunes.
Hay que reconocer que Torres (a
excepción del Lidl), está en todas partes. Esto me jode un poco, porque
demuestra que si se quiere, se pueden poner vinos en casi cualquier parte.
Vale, me vais decir que Torres no es una
bodega pequeña y que tiene un músculo que no todas las bodegas tienen; pero si
han logrado colarnos hasta la gola sus vinos sin alcohol, se pueden poner
BUENOS vinos a BUEN precio en cualquier parte. Pero bueno, de eso habrá que
volver a hablar en el futuro (otra vez)
Al tema.
La intención de la cata era haberla
grabado en vídeo y haberla subido a las plataformas en las que tengo el
no-podcast y que admiten video. Incluso pensé en subirla al blog también. Pero
tras varias pruebas, no terminó de convencerme como quedaba. La cámara del
portátil da para lo que da, y más allá de lo feo o muy feo que pueda salir en
un vídeo (poco me importa), a la hora de la verdad..., el resultado no era el
que buscaba. Tengo otras ideas para hacer un episodio en formato vídeo. Todo se
andará.
Finalmente decidí grabar la cata en
riguroso directo para el podcast, y ahí la tenéis a vuestra disposición el
episodio nº 26 (dejo un enlace al final del blog).
Problema: las catas no son lo mío, y
hablar por el micrófono de forma demasiado…, espontánea, ha hecho que no haya
contado todas las sensaciones que me han dejado ambos vinos en el momento de la
grabación, y obviamente, tampoco he podido contar las que me dejaron cuando
volví a beber los vinos horas después.
Por eso mismo, he decidido trasladar
aquí la cata de ambos vinos, mucho más completas e inteligibles. Sacad la
libreta de apuntes.
Natureo 0,0 Muscat 2024. Bodegas Torres.
Torres ha elegido una botella tipo Rhin
(creo que es como se llaman este tipo de botellas) para sus vinos
desalcoholizados. Me gusta el detalle de que el tapón sea de rosca. Realmente
el corcho, aunque fuera de silicona, no tiene demasiado sentido aquí. “No added
flavours” reza una etiqueta en el cuello de la botella. Chorrocientos premios y
medallas avalan este vino. (Ya sabéis lo que opino de estos engendros)
Según la web de la bodega, está hecho a
base de moscatel de Alejandría. El color es bonito, amarillo pajizo, a primera
vista me pareció ver algo de vede al borde. Brillante. Los aromas son los
típicos de la variedad, flores blancas, manzana y pera, algo parecido a limón.
La verdad es que de aromas va bien cargado. Son intensos, correctos, demasiado
perfectos diría yo. En cuanto a sabor… es un mosto blanco, dulce, pero diluido.
Tengo una sensación de limón o de algo cítrico cuando termino el trago.
Es demasiado ligero.
Cuando bebes vino, el alcohol tiene peso
en la lengua. Con este Torres, me da la sensación de estar bebiendo agua o un
vino aguado, porque aunque a primer trago lo haya identificado como un mosto
sin alcohol, los mostos, los zumos de frutas noto que son más densos. Como no
he probado este tipo de vinos, quizás me extrañe esa sensación. No es
desagradable, pero es rara de narices. Horas después, el sabor se ha vuelto más
ácido, pero no el ácido normal del vino, sino que se ha vuelto más tirando a
limón o a una mandarina ácida. La sensación de estar bebiendo un zumo de bote
se vuelve muy intensa. Si bien la primera cata, la del podcast, me dejó
sorprendido porque el sabor era agradable, conforme han pasado las horas, el
vino se ha convertido en una especie de refresco cítrico, muy cítrico. Hace un
montón de años, Pepsi y Cocacola lanzaron unos refrescos de “frutas”, Fruitopía
y The Radical Fruit Company. Bueno, pues así sabía este vino.
Conclusión: es agradable, se deja beber,
pero no va más allá de un refresco de frutas. Mejor que un Tang pero mucho peor
que un mosto industrial. Como decía en el podcast, es un refresco, una bebida
que ya existe en el mercado, pero esta es mucho más cara, casi 8,50€ que me
costó la botella. No aporta nada más allá del postureo de decir que estás
bebiendo un vino sin alcohol. Punto.
Win 0 2025 Tempranillo. Bodegas Win
(Matarromera).
Con este pseudo vino voy a ser muy
claro, corto y conciso: no vale ni como refresco. No lo compres, de verdad. No
merece la pena. Los casi 9€ que me he gastado en esta botella me hubiera
merecido más la pena habérmelos gastado en otra cosa (moto Greip, cervezas
artesanales, 10 sobres de Tang…).
Bueno. Mejor en un vino de verdad.
Sinceramente.
Por seguir como el anterior, Matarromera ha decidido
meter este “mejunje” en una botella bordelesa y ponerle un corcho de silicona. El
vino tiene un color rojo, granate, borde violeta, es lo único positivo que se
puede decir de este vino. El olor inicial es como de medicina, concretamente, a
esta:
En alguna ocasión, con vinos tintos, he
tenido la misma sensación, pero no tan fuerte. Afortunadamente, ese olor se va
a disipar, y en su lugar va a oler… a NADA. Y cuando digo a nada, es a nada. En
un principio pensé que el vino estaba frío. Le di quince minutos, que cogiera
algo de temperatura y se desprendiera algún aroma, algún olor. Nada, seguía
prácticamente igual. De fondo había algo parecido a frutas negras, pero creo
que fue más por sugestión que por verdadero olor o aroma. De sabor…, nada,
nada, nada. Es un líquido ligeramente dulce y cítrico. Al igual que el Natureo,
es muy fluido, demasiado. Me hubiera resultado muy fácil creer que es un vino
aguado, que ni siquiera haya necesitado una destilación completa. Es como si
hubieran destilado una parte y se la han añadido a un vino normal y corriente. Incluso
creo que hubiera sido hasta mejor.
Le di varias horas más por si acaso, a
ver si como en el caso del vino normal y corriente, necesitara tiempo para
abrirse. Pero nada. Más acidez y poco más. Habré tirado como media botella al
fregadero.
Insisto: no sirve ni como refresco.
A ver. Sé que sacar conclusiones
habiendo probado solo dos vinos desalcoholizados, es tomar el todo por una
parte, pero esta “experiencia” ha marcado o va a marcar el que yo quiera probar
más vinos sin alcohol. Creo que estos dos vinos, a tenor de lo que leo, son de
lo más representativo de su gama, al menos en lo que se refiere a venta en
supermercados…, pero…, claro…
¿Cuál podría ser el siguiente vino desalcoholizado
a probar?
¿Me arriesgo a comprar un vino más caro,
y que en vez de tirar 9€ por el fregadero, tire 15 o 20€?
¿Compro un vino desalcoholizado de 4 o
5€, lo que quiere decir es que el vino base no cuesta más de 3€/botella?
Y voy a darle otra vuelta a esto.
Con los métodos actuales, ¿qué tipo de
bodegas pueden permitirse hacer vino desalcoholizado?
Sólo dos tipos:
1.
Bodegas con funcionamiento puramente industrial, es
decir, vino industrial desalcoholizado.
2.
Bodegas con un músculo financiero que le permita
arriesgarse en invertir en esta gama. Unicornios financieros, vaya.
Es decir, hay que olvidarse de bodegas
pequeñas, artesanas, que les cuesta incluso sacar beneficios con lo que ya
están haciendo. Invertir en una maquinaria que realice una desalcoholización,
no es nada barato.
Del primer tipo de bodegas, vamos a
obtener vinos desalcoholizados malos o muy malos, pero porque parten ya de
vinos muy malos. Si encima la desalcoholización se va a llevar aromas y
sabores, pues…
Del segundo tipo de bodegas…, a ver. Hay
vinos buenos, o cuanto menos decentes, que se hacen por cientos de miles de
litros. Se podrían dedicar unos pocos de miles de litros para
desalcoholización, apostar por ver como lo recibe el mercado. Pero, claro, es
el mismo mercado del que dicen, auguran, vaticinan que el vino sin alcohol está
en auge; pero qué queréis que os diga, yo veo que esas botellas acumulan la
misma cantidad polvo como todas las botellas de vino en un súper.
No me resisto a terminar con algo que he
visto en la etiqueta de la botella de Matarromera: vino hecho en una bodega
sostenible.
A ver.
Me puedes vender que te has esforzado al
máximo en el viñedo para hacer una viticultura sostenible, que apenas hayas
usado fitosanitarios, que hayas intervenido lo mínimo para hacer un vino
auténtico, fiel y respetuoso con una filosofía y con el origen de la uva; que
lo hayas elaborado con el máximo interés, usando técnicas que tratan de sacar su
máxima expresión; que además tienes no sé cuántas certificaciones bio, eco,
ultra, DIN, UNE en ISO… para luego gastar un montón, pero un montón de energía
para:
-
pasarlo al vacío.
-
calentarlo a unos 30º, si no son más. Tratad de imaginar
la energía necesaria para calentar miles de litros de vino a esa temperatura,
aunque sólo sea unos segundos.
-
en algunos casos, también
lo están centrifugando a miles de rpm durante el proceso.
-
recuperar aromas y sabores para luego añadirlo a
posteriori al vino desalcoholizado y homogenizarlo todo de nuevo, casi seguro
que de una forma mecánica a muchas rpm.
-
y a mayores, hay que pensar qué uso darle al alcohol que
has retirado, o cómo destruirlo de forma legal
¿Realmente eso es sostenible?
- no le va a gustar al aficionado del vino. No va a pasar como el consumidor de cerveza que puede abrirse a probar la cerveza sin alcohol como cualquier otro refresco. Aunque la cerveza también posee un ritual ornamental y social, los del vino están mucho más marcados, más acentuados. La mayoría de los consumidores de vino considera al vino sin alcohol una aberración.
- no va a calar a un consumidor que busca bebidas no
alcohólicas. Existen productos similares mucho más implementados y que gastan
millonadas en publicidad, y que con tres campañas pequeñitas, pueden tapar,
ocultar, incluso ridiculizar este refresco. (Distinto sería que las grandes
empresas apostaran por este producto).
-- si es una tendencia, todas ellas tienen un principio, un auge y una caída. En estos tiempos, cada 18 meses hay una tendencia de consumo nueva (fijaros en el pistacho). ¿Realmente el vino desalcoholizado dejará de ser una tendencia y convertirse en algo…? Bueno. Primero tendría que ser realmente una tendencia de mercado, no de marketing.
Con el vino azul (o de colorinchis) y el
vino en lata, estuvimos como unos dos-tres años con cada uno, a base de
noticias, tendencias, estudios que decían que aquello era un consumo en alza,
unas previsiones de ventas futuras del copón… y a día de hoy, ya nadie se
acuerda ni del uno ni del otro, ¿qué es lo que hace pensar a bodegas y sector
del vino que el vino sin alcohol tiene futuro?


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