Sí. Esta es la última entrada sobre los premios AEPEV, hoy termino con casi 3 meses de redacción y análisis de este premio-concurso.
Como os decía en el episodio 25 del no-podcast, tenía redactadas las 5 entradas anteriores, solo había que pasarles una última mano de lija y darle el barniz. Ya estaba con la redacción del guion del no-podcast, y pensé que lo mejor sería que volviera a escuchar (por tercera vez) el episodio 22. Todo iba según lo esperado, hasta que oí como nombraba la marca de un vino: Vega Tolosa brut nature.
Ostras, ¿dónde he visto yo ese nombre antes?
Obviamente, es un vino
premiado en el PwC, el nuevo concurso de la AEPEV, pero ese
nombre me sonaba de otra parte.
En el medallero
del 2025 del premio de la AEPEV no estaba, pero me sonaba
de haberlo leído en alguna parte.
Bingo.
Estaba en la lista
de finalistas de 2025.
En ese momento no le di mayor importancia. Una casualidad, me dije.
El caso es que mientras estaba escribiendo el guion del episodio 24, no
paraba de darle vueltas a esa casualidad, ¿y si hubiese más?
Yo también ando trasteando con las IAs, subí los medalleros del PwC y
del AEPEV y les dije a ChatGPT, Gemini, y Claude, que buscaran coincidencias.
Cada una me dio un número distinto, pero muy bajito. La diferencia de
coincidencias entre las tres inteligencias estribaba en cómo trataban los datos.
Una variación de una tilde, la falta de un guion, y seamos francos, que cada
medallero está hecho por su padre y por su madre, hacía que se saltaran o no
supieran ver posibles coincidencias.
Con la experiencia del análisis de Bacchus, convertí los pdf de cada
medallero a una hoja de cálculo, apliqué varios filtros para normalizar el
nombre de marcas, vinos y categorías de ambos premios, y encontré 9
coincidencias.
Bueno, ni tan raro.
Repasando los nombres, me di cuenta que el Vega Tolosa no aparecía como
coincidencia. Claro, el Vega Tolosa no había ganado nada en el premio AEPEV, se
quedó como finalista…
Durante 1 minuto pensé si confrontar la lista de finalistas del premio
de la AEPEV con el de ganadores del PwC. Al principio pensé que no era lo
mismo, es como comparar una naranja con un zumo de naranja, pero una vez más, me
pudo la curiosidad.
Nueva conversión, nueva normalización (qué pesadilla, de verdad) y
pensé en darles una nueva oportunidad a las IAs.
GPT me dijo que había alcanzado el límite diario máximo de subida de
archivos, a Claude se le fue la olla y me dijo que lo intentara otro día, y
Gemini me dio un número relativamente alto: 22.
Ahí ya me quedé un poco picueto y me lancé a hacerlo a mano.
No eran 22 coincidencias.
Son 29.
Y eso solo en vinos.
29 de los 94 premiados del PwC formaban parte de los finalistas del
premio AEPEV. Eso es casi una tercera parte, ya es menos casualidad.
Y ojo. Son 29 premiados, si se hubiera publicado la lista de
participantes del PwC, ¿aumentaría mucho estas coincidencias?
El Press Wine Competitions es un concurso muy parecido al Bacchus,
tiene un límite de ganadores. Como máximo puede haber un 30% de vinos premiados
por cada categoría, es decir, si se presentan 10 vinos blancos sin madera
(sic), sólo pueden ser premiados 3, aunque alguno de los siete restantes tenga
la misma puntuación del último de los premiados; lo que me hace suponer que sí,
que en caso de saber la lista de participantes, es más que posible que hayan
más de 29 coincidencias entre ambas listas.
Tal y como he dicho en el no-podcast, puedo pensar bien, mal o regular.
Puede ser que alguien considere que este número de coincidencias es
relativamente bajo.
Yo opino que no, que este número de coincidencias no tienen una
explicación tan sencilla, esto ya no es que voten pocos socios, o que voten lo
mismo, o que se vote a favor de un vino o de una bodega.
No.
Siendo algo inocente, puedo llegar a pensar que algunas bodegas han
querido colaborar con la AEPEV. La inscripción de cada vino costaba (según
la web del concurso) 120 o 125€ (en las FAQ pone ambos precios,
como se puede ver en las capturas que dejo abajo), aunque en función de los
vinos presentados, este precio se reducía si se presentaban más de 2 muestras.
A este precio hay que añadir el que por cada vino hay que enviar tres botellas, más el pago de los correspondientes gastos de envío. Una bodega que haya presentado 5 vinos a concurso, por lo bajo, ha tenido que pagar 350€ de inscripción (rebaja incluida), y enviar 15 botellas. A eso, como mínimo, se le puede llamar una colaboración generosa.
Durante unos días, he sopesado si hacer un análisis más profundo del
concurso, pero creo que voy a hacer algo mejor: os voy a dejar los cuadros con
las comparaciones entre las listas de los finalistas de los premios AEPEV 2025
y los ganadores del concurso PwC 2025, y así sacáis vosotros las conclusiones.
Pequeña aclaración: como no coinciden las categorías del premio con las
del concurso, he normalizado las del concurso al premio. Por ejemplo, en el PwC
hay dos categorías de espumosos, las he unificado en una sola categoría. En el
caso de los vinos tintos, el PwC tiene una categoría de vinos jóvenes, otra de
vinos de primer y segundo año; y otra de vinos de añadas anteriores. He unificado
la de vinos jóvenes con la de vinos de primer y segundo año. Me parecía lo más
aproximado.
En las imágenes, a la izquierda vais a ver el listado de finalistas del
premio AEPEV, a la derecha el listado de premiados del PwC. Sombreados en
amarillo, las coincidencias de vinos premiados en el PwC y que son finalistas
en el AEPEV. Los sombreados de color naranja, son los vinos ganadores en ambos
eventos. He dejado debajo de cada lista el número y porcentaje de
coincidencias, a modo ilustrativo.
Pasen y vean.
Vinos blancos sin madera
Vinos blancos con madera.
Vinos espumosos.
Vinos dulces.
Vinos generosos.
Como podéis ver, no se tratan de coincidencias sutiles. A excepción de la categoría de generosos dónde no hay coincidencias (solo hay 2 vinos ganadores en el PwC), y en la categoría de vinos blancos con madera, donde sólo hay 1 coincidencia; en el resto de las seis categorías, el porcentaje de coincidencias supera el 20%, llegando en algunos casos a ser del 100%
Es evidente que hay una “contaminación” entre premio y concurso.
Cómo de casual o de provocada es esa contaminación…
Desde fuera no se puede saber, es la primera edición del concurso.
Por un lado, quiero ser bien pensado, pensar que son una serie de
coincidencias debidas a la relación de la AEPEV con las bodegas, y que con el
paso del tiempo, estas coincidencias tenderán a ser menos (o al menos, deberían
ser menos).
Por otro lado…, por otro lado pienso que esto es demasiado sospechoso,
que con el tiempo se va a ver si hay un juego interno entre ambos eventos, es
decir, lo que no te doy en uno, te lo doy en el otro...
Lo que está claro es que esto se va a ver con el paso del tiempo,
porque otra cosa no, pero tiempo por delante, hay mucho.
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